Fue descubierta en 1908 y forma parte de los cuatro primeros descubrimientos del arte rupestre paleolítico asturiano, junto a las cuevas de El Pindal, Mazaculos y Quintanal.

Es una pequeña cueva que se abre en un promontorio calizo de la margen derecha del río Cares-Deva, dominando una amplia vega. La boca da acceso a un reducido vestíbulo, en cuya pared derecha se conservan los restos de un signo pintado en rojo.

Tras el vestíbulo, se desarrolla una galería estrecha y alta en la que se encuentra, a unos veinticinco metros de la entrada, un único conjunto de grabados paleolíticos realizados sobre un sector de pared teñido por una pátina natural de color negro, de manganeso.

La composición representa un grupo de seis uros mirando hacia el fondo de la cueva, dispuestos en pequeña manada. Las figuras se ordenan según la perspectiva visual, aludiendo al espacio tridimensional mediante hábiles recursos gráficos que sugieren los distintos planos de profundidad y la distancia. Es el caso de la superposición parcial entre algunas de las figuras, la representación parcial de la anatomía de uno de los uros (solo la cabeza) y del desigual tratamiento dado al tamaño de los animales. Al contrario, la representación de las cornamentas no responde a la corrección del punto de vista tridimensional sino al juego de distintos ángulos de visión, lo que Breuil definió como perspectiva torcida y semi-torcida. La distinta orientación y traza que se les aplica ha dado lugar en alguna ocasión a errores de interpretación sobre la especie representada.

El recurso técnico aplicado a este panel es singular. El color del soporte permite la visualización del grabado debido al contraste que genera la línea incisa sobre el fondo oscuro. Además, la altura a la que se encuentra, situado a cuatro metros del suelo actual de la galería, facilita una buena observación de la escena.

La cueva fue excavada por Vega del Sella en 1929. En sus trabajos documentó un único nivel arqueológico correspondiente al final del periodo magdaleniense, que es coherente con las características formales de las figuras grabadas.

A pesar de contar con un pequeño número de representaciones, la cueva de La Loja permite apreciar con claridad una técnica, el grabado, que está normalmente acotada en las grandes cuevas con pinturas, donde el acercamiento a las paredes no es posible por motivos de conservación.

 

Visitas:

  • Abierta en Semana Santa y Verano.
  • Visitas de martes a domingo. Lunes cerrado.
  • Imprescindible reserva previa.
  • Más información: www.aytopbpanes.es

 

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